28 de agosto de 2026

Fuerza aérea de combate de Rusia

Renitor
Dispone Rusia en la actualidad de una flota aérea de combate que se aproxima a los 1 500 aviones, de los cuales unos 830 son cazas. A esos aviones hay que añadir otros 1 200 auxiliares (entrenamiento, transporte, reaprovisionamiento de combustible, alerta temprana) y unos 1 600 helicópteros de transporte y ataque. Según el orden cuantitativo, es la segunda más importante del mundo, tras la de Estados Unidos (más de 13 000).

La industria de la aeronáutica se halla en Rusia muy desarrollada, por lo que su aviación militar aparece integrada sólo por aviones rusos y de todas las clases (de entrenamiento, de transporte, bombarderos, de caza, etc.), caso único en el mundo dejando aparte Estados Unidos. Sin embargo hay que tener en cuenta el aspecto cualitativo y existen dudas actualmente sobre la fiabilidad y valor de las fuerzas aéreas rusas.

El proceso de actualización está fundamentalmente limitado a la modificación y producción de nuevas series de aviones ya existentes en la caduca Unión Soviética. Unas veces se trata de motorizaciones con modelos más modernos, en otras el cambio fundamental se refiere al equipo de navegación e instrumentos. Aunque la adaptación y modificación de aeronaves ampliamente ensayadas está dando un buen rendimiento, la «herencia soviética» está agotada.

El futuro. Durante la década de 2010 los desarrollos más importantes se orientaban hacia el Sukhoi 52 Felon, cazabombardero Mach 2. Otro proyecto era el de poner en servicio lo antes posible un tipo de bombardero furtivo, el PAK DA Poslannik —en sustitución de los Tupolev 22M, 95 y 160—, con modelo prototípico anunciado para 2019. A despecho de tan halagüeños comienzos los rusos sufrieron un grave contratiempo a manos del Felon, que les obligó a revisar el diseño del mismo y abandonar o retrasar otros proyectos. Del Poslannik nunca más se supo.

Sergey Skrynnikov
El Kremlin dio luz verde a la construcción del Tupolev 160M2, bombardero estratégico para las dos próximas décadas. La fuerza aérea recibirá 50 ejemplares de este avión.
Su flota de bombarderos no es importante al quedar anticuada. Entre los bombarderos pesados se cuenta el Tupolev 160 Blackjack (15 aparatos), gran turborreactor con alas de flecha variable, análogo al B-1 Lancer estadounidense, pero de dimensiones superiores; el Tupolev 95 Bear (43), propulsado por cuatro turbohélices con doble hélice contrarrotatoria de gran potencia; y el Tupolev 22M Backfire (57), turborreactor medio de geometría variable. Se tratan de aviones de gran alcance (13 000 km el Blackjack) y capaces de transportar varias armas nucleares (hasta 16 el Bear), pero estos bombarderos estratégicos están quedándose obsoletos, dando paso a los misiles crucero. Entre los bombarderos medios y ligeros o de apoyo cercano figuran los birreactores Sukhoi 24 Fencer, 25 Frogfoot y 34 Fullback, versión modificada del Sukhoi 27UB. El primero es un avión que conocemos desde 1971.

Prospectiva. No obstante cada cierto tiempo aparecen noticias sobre un nuevo bombardero estratégico (el PAK DA Poslannik o izdeliye 80 en 2013), durante la década de 2030 el Tupolev 160, en servicio desde 1987, continuará siendo el bombardero ruso más avanzado, la fábrica en serie de las últimas versiones del Tupolev 95 (MS) y Tupolev 22M (M3) terminó hace más de treinta años y todos estos aviones incumplen una de las actuales exigencias a un bombardero estratégico: baja superficie radárica. En cuanto a la aviación de apoyo cercano, en 2012 se anunció el programa Sukhoi PSSh Shershen, pero se considera que una versión de combate del Yakolev 130, aparato de entrenamiento avanzado, será el sucesor del Sukhoi 25.

Ministerio de Defensa de Rusia
El modelo de caza Sukhoi 57 «Felon», puesto en servicio en 2020. Sus dos turborreactores AL-41F1 lo mueven a una velocidad máxima de 2 400 km/h y posee un alcance de alrededor de 3 500 kilómetros.
Los cazas más importantes de las fuerzas rusas parecen ser el MiG 29 Fulcrum y Sukhoi 27 Flanker, ya usados en la Unión Soviética. Estos modelos han sido objeto de constante perfeccionamiento. Una versión del MiG-29 es el MiG-35 de dos motores a chorro de 9 000 kg de empuje cada uno, envergadura de 12 m y peso bruto de más de 19 toneladas. Puede volar a 2 700 km/h y transportar 6’5 t de armamento. Como variantes del Sukhoi 27 aparecen el Sukhoi 30 y 35, avión de caza birreactor para todo tiempo, armado con un cañón de 30 milímetros y 8 t de carga útil. El más moderno de sus cazas es el Sukhoi 57 Felon, pero los problemas de la aviónica y los motores han hecho que su fábrica en serie haya estado ralentizada, con sólo 24 aparatos en 2019-25. El otro caza ruso es el veterano MiG 31 Foxhound (un MiG 25 perfeccionado). Todos ellos son aviones polivalentes, que puedan emplearse indistintamente como interceptadores y como cazabombarderos, y los Sukhoi 57 y MiG-31 son de doble capacidad, que pueden actuar en una fase exclusivamente convencional o en una nuclear.

Prospectiva. Han aparecido noticias sobre nuevos proyectos de cazas para ir substituyendo al MiG-31 (Mikoyan PAK DP) y el MiG-29 (Mikoyan LMFS o E-721). Estos aviones no han pasado de los tableros de diseño o de un modelo a escala reducida sometido a prueba en un túnel de experimentación, con excepción del Sukhoi Checkmate (2021), pero este caza ligero no había alcanzado su fase de ensayo en vuelo hacia el final de 2026.

Kremlin
A partir de su cuatrimotor de transporte Il-76MD «Candid» (en la imagen), la Ilyushin ha realizado el avión centinela equipado con radar A-50/100 «Mainstay», el de comunicaciones estratégicas Il-82 «Falsies» y el de reaprovisionamiento de combustible Il-78 «Midas».
Los aviones de transporte más importantes —citados por orden decreciente de capacidad de transporte y alcance— son los siguientes: el Ilyushin 76 Candid, con una envergadura de 50 m, cuatro motores a reacción de 12 000 kg de empuje cada uno, 167 a 245 soldados o 126 paracaidistas, una velocidad de crucero de 750 km/h y alcance de 7 800 km; el Antonov 12 Cub, propulsado por cuatro turbohélices de 4 250 CV, capaz de transportar 90 soldados o 60 paracaidistas a una velocidad de crucero de 600 km/h y 5 800 km de alcance (la mitad a carga plena); y el Antonov 26 Curl, con una envergadura de 29 m, dos turbohélices de 2 820 CV, capacidad de 40 paracaidistas, velocidad de crucero de 430 km/h y 2 700 km de alcance. El número de los aviones de transporte es de 429, de ellos 130 Candid y 114 Curl.

Para el transporte logístico estratégico, están los Antonov 124 Condor, con un peso máximo en vuelo de 392 t y alcance de 14 000 km. Fue presentado por primera vez en Occidente en el Salón Aeronáutico de Le Bourget de 1985, por entonces el mayor avión del mundo. Está propulsado por cuatro turborreactores Lotarev de 23 400 kg de empuje cada uno. El otro gigantesco transporte estratégico ruso es el Antonov 22 Cock, de 225 t, 9 500 km de alcance y cuatro turbohélices de 14 800 CV cada uno. Su primer vuelo lo realizó en 1965. El número de estos aviones es de 10 y 4 respectivamente, y otros 23 (de ellos 16 tipo Condor) retirados de servicio en almacén. Su número va disminuyendo ya que se retiran del servicio sin un substituto y el Cock desaparecerá al terminar esta década.

Ministerio de Defensa de Rusia
El Kamov 52 «Hokum B», el más reciente modelo de helicóptero anticarro (2011), versión mejorada del Kamov 50 «Hokum A» (1991).
Prospectiva. El mayor proveedor del Kremlin en aviones de transporte era la factoría ucraniana Antonov, pero la colaboración terminó con la anexión rusa de Crimea (2012) y el único avión de transporte futurible es el Ilyushin 112, bimotor turbohélice de características similares al Antonov 26 y con unos 60 aparatos planeados. En 2012 se reanudó en Ulyanovsk (Rusia) la fábrica del Ilyushin 76, transporte de tropas y de material concebido a fines de los años 60 y que empezó a volar hace ya 50 años, en 1973. Este hecho dice casi todo de la aviación rusa.

Su flota de helicópteros es de unos 1 600 aparatos entre los modelos de ataque Kamov 52 Hokum, Mil 24/35 Hind y 28 Havoc, los de lucha antisubmarina Kamov 27, 29 y 31 Helix (embarcados), el de salvamento Mil 14 Haze (anfibio) y los de transporte Mil 8 Hip y 26 Halo. El último es el mayor helicóptero del mundo y el único capaz de elevar 20 t. Hay actualmente en servicio unos 45 de estos aparatos. En relación al número, los modelos de ataque más importantes son el veterano Hind (más de 320) y el Hokum (unos 150); en el capítulo de los helicópteros de transporte, el Hip (casi 780).

Entre los aviones de reconocimiento estratégico o de gran radio de acción empleados por los rusos figuran, entre otros, el Tupolev 142 (versión apenas modificada del Tupolev 95), los Ilyushin 20, 22 Coot y 38 May, propulsados por cuatro turbohélices. Para ir substituyendo a los anteriores, el Ilyushin 80 Maxdone, con cuatro reactores, y el Tupolev 214, con dos, versiones militares de transportes comerciales. El Beriev A-50/100 Mainstay, avión centinela equipado con radar de gran alcance (230 a 350 km), es una modificación del Ilyushin 76MD Candid. Entre los aviones cisternas están el Ilyushin 78 Midas, otra versión del Candid; entre los aviones de salvamento, el Beriev 200, hidroavión birreactor.

Ministerio de Defensa de Rusia
El Sukhoi 34 «Fullback» —derivado del caza Sukhoi 27UB— está substituyendo al Sukhoi 24M «Fencer D», en servicio desde hace más de 40 años.
Presupuesto de defensa insoportable. Con una renta nacional similar a la de Italia o España, el mantenimiento de 2 700 aviones de combate y auxiliares (aunque la tercera parte yace en el suelo) obliga a Rusia a mantener una apuesta armamentística que implica estrangular el presupuesto civil, especialmente en lo tocante a políticas sociales. Con estas limitaciones económicas y teniendo en cuenta los elevados y crecientes costos de la construcción aeronáutica, es más rentable someter los aviones en servicio a una gran modernización con objeto de aumentar su vida eficaz hasta cuarenta años. Sin embargo, este proceso de actualización está fundamentalmente limitado por consideraciones económicas (y antigüedad), por lo que se está como al principio.

Conclusión. Es de prever que para el próximo decenio no habrá cambios importantes en las aeronaves; la industria aeronáutica se limitará, como ya dijimos, a perfeccionar la aerodinámica y realizar modificaciones sobre aviones ya existentes, de manera que en la década de 2030 seguirán en servicio modelos que empezaron a volar en la década de 1980 o 1990 con la sola excepción del caza Felon y poco más.