27 de agosto de 2026

Núremberg 1945: juicio y controversia

NÚREMBERG 1945: JUICIO Y CONTROVERSIA

Después de la II Guerra Mundial los despia-dados métodos bélicos puestos en práctica por las Potencias del Eje provocaron en el seno de las Naciones Unidas numerosas de-mandas de castigo a los criminales de guerra al terminar la contienda. La Declaración de Moscú (1 noviembre 1943) se ocupaba de tal cuestión; la Comisión de Crímenes de Guerra de las Naciones Unidas se reunió en Londres para redactar una lista de acusados.

Esta política fue reiterada en las Conferencias de Yalta y Postdam. Un acuerdo entre Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y Francia (8 agosto 1945) organizó un tribunal internacional militar para el juicio de los más importantes criminales cuyos delitos no tuvieran localización geográfica precisa; el acuerdo quedó complementado con una constitución que establecía los principios que informarían la actuación del tribunal. Cuatro tipos de crímenes de guerra quedaron relacionados: 1) delitos contra el derecho y costumbres de guerra, categoría relativamente indiscutible, por más que el Derecho de guerra haya quedado anticuado hasta cierto punto; 2) crímenes contra la paz, que comprendían el planear, preparar, iniciar y sostener guerras de agresión o que violaran tratados o acuerdos internacionales; 3) crímenes contra la humanidad, entre los que figuraban el asesinato, exterminación, esclavización, deportación o persecución de personas por motivos políticos, raciales o religiosos; 4) el «plan común o conspiración para cometer cualquiera de los crímenes antes citados». Según el punto de vista tradicional, los jefes de Estado y los Gobiernos no eran responsables de los «actos de Estado»; los cometidos por subordinados siguiendo instrucciones de sus superiores gozaban de la misma inmunidad. El acuerdo entre las cuatro potencias invalidó estos argumentos.

El juicio por crímenes de guerra de Núremberg comenzó el 18 de octubre de 1945 con la acusación de 24 dirigentes nazis. El tribunal estaba compuesto por cuatro jueces, uno por cada potencia. Tan histórico juicio terminó el 31 de agosto de 1946; el tribunal dio a conocer su decisión el primero de octubre. Fueron condenados a morir en la horca Goering, Ribbentrop, Kaltenbrunner, Keitel, Rosenberg, Frank, Frick, Streicher, Sauckel, Jodl, Seuss-Inquart y Bormann (in absentia); a cadena perpetua, Hess, Funk y Raeder; a 20 años de prisión, Schirach y Speer; a 15, Neurath; a 10, Doenitz; quedaron absueltos von Papen, Schacht y Frtsche. El 16 de octubre de 1946 fueron ejecutados diez de los condenados. Goering escapó al cadalso suicidándose momentos antes de cumplir la sentencia. El tribunal declaró asimismo organizaciones criminales al cuerpo dirigente del partido nazi, a la Gestapo, a la policía de seguridad (SD) y a la guardia escogida (SS) y absolvió de la inculpación de criminalidad a las tropas de asalto (SA), al Gabinete del Reich y al Estado Mayor de las fuerzas armadas alemanas.

Photri-Marka
Penúltima sesión de la Comisión de Crímenes de Guerra de las Naciones Unidas, tribunal militar internacional al que se conoce popularmente por el «Tribunal de Núremberg», el 30 de septiembre de 1946, víspera de las sentencias.
Controversia sobre los crímenes de guerra. Muchos juristas abundan en la opinión de que los «crímenes contra la paz» y los «crímenes contra la humanidad» carecen de fundamento legal o están basados en leyes ex post facto. Tales críticas no se refieren a los delitos contra las costumbres bélicas, aunque se reconoce que el Derecho de guerra es a un tiempo incierto y anticuado. También se ha acusado a los procedimientos de su carácter de ex parte (totalmente parciales), y se ha denunciado la invalidación de las tradicionales excepciones concedidas a los jefes de gobierno por los «actos de estado» y a los inferiores por órdenes recibidas de más altas fuentes. Los moralistas han puesto de relieve la aplicación de los principios en que se basan los crímenes de guerra, indicando que los criminales en el seno de las Naciones Unidas han gozado de total inmunidad jurídica; denuncian a todo el sistema como un eufemismo para tomar venganza del enemigo derrotado.

Los defensores del procedimiento oponen que los «crímenes contra la paz» se basan en el convenio de la Sociedad de Naciones, en el Pacto Kellogg-Briand y en otros acuerdos condenatorios de la guerra de agresión. Fundamentan los «crímenes contra la humanidad» en la repulsa moral del mundo civilizado e indican que si el castigo quedara limitado a los delitos contra el Derecho de guerra y si se garantizara inmunidad a los jefes de gobierno y a quienes actúen obedeciendo órdenes superiores, sólo serían inculpadas personas carentes de relieve político o militar, mientras los dirigentes que planearon la agresión y ordenaron la comisión de las mayores atrocidades quedaban en libertad.

Novosti
Palacio de Justicia de Núremberg. La flecha señala el gimnasio de la prisión, donde fueron ahorcados los condenados a muerte.

Biografías de los diez dirigentes civiles y militares ahorcados en Núremberg

Los funerales de los condenados a morir en la horca y Goering (se suicidó en su celda) fueron prohibidos por los vencedores para que nadie pudiera saber el lugar en que habían sido enterrados o arrojadas sus cenizas. Según versiones hechas públicas oficialmente con bastante posteridad al hecho, sus cadáveres fueron quemados en el Cementerio Este de Múnich y arrojadas al Wenzbach sus cenizas, riachuelo que desemboca en el Isar, afluente del Danubio.

Wilhelm Keitel
(1882). Mariscal de campo alemán, nacido en Helmscherode. Ingresado en el Ejército en 1901, sirvió como capitán de Estado Mayor durante la I Guerra Mundial. Después de ella siguió en el Ejército hasta alcanzar los puestos de mayor general (1934) y jefe del departamento de administración del Ministerio de la Guerra (1935-38). Nombrado después jefe de la Comandancia Superior (1938) y miembro del Gobierno (1939), acompañó a Hitler en muchas importantes misiones. Realizó los preparativos para la invasión de Austria, Checoslovaquia y Polonia y dirigió las campañas de Noruega, Holanda, Bélgica y Francia. Después de leer los términos del armisticio a los franceses en Compiègne, fue ascendido a mariscal de campo (1940). Al fracasar en 1944 el complot contra Hitler, se anunció su retiro por razones de salud, pero dos semanas después figuraba como miembro de «un tribunal de honor» creado por Hitler para decidir la lealtad de todos los mariscales y generales. Firmó la rendición incondicional de Alemania en Berlín (1945) como jefe del alto mando alemán.

Alfred Gustav Jodl
(1892). Jefe de Estado Mayor alemán, nacido en Würzburg. Después de servir en el Ejército bávaro durante la I Guerra Mundial y de colaborar en el Ministerio de Guerra y en el servicio de inteligencia alemanes, llegó a ser el principal consejero militar de Hitler (1942) y su jefe de Estado Mayor. Desde este puesto aprobó todas las órdenes de guerra dictadas por los nazis, incluso las matanzas en masa de personas civiles. Presidió la delegación alemana que firmó la rendición de su patria en Reims (1945).

Alfred Rosenberg
(1893). Político y filósofo alemán, nacido en Reval (Estonia). Afiliado al Partido Nacionalsocialista (1919), se convirtió en el principal teórico de la doctrina nazi. Dirigió el Vélkischer Beobachter y escribió el famoso Der Mythus des 20. Jahrhunderts. En 1933 pasó a dirigir la política exterior y, en 1934, la educación ideológica del Partido. Durante la II Guerra Mundial colaboró en el plan de invasión de Noruega, organizó el despojo de los tesoros de arte europeos y fue ministro de los Territorios Ocupados del Este (1941-45).

Joachim von Ribbentrop
(1893). Político y diplomático alemán, nacido en Wesel y educado en Metz y Grenoble. Abandonó sus negocios de Canadá para alistarse en el Ejército de su patria durante la I Guerra Mundial. Entre las dos guerras mundiales realizó prósperos negocios como vendedor de champaña y, afiliado al Partido Nacionalsocialista (1932), ayudó a encumbrar a Hitler (1933), de quien se erigió en consejero en materia de relaciones internacionales. Como diplomático, concluyó el Pacto naval anglogermano (1935), el Pacto germanosoviético y el Pacto Anticomintern con Japón (1936). Era embajador en Reino Unido (1936-38) al producirse la invasión alemana de Austria. Nombrado luego ministro de Asuntos Exteriores (1938-45), apoyó la acción militar de Hitler con sus gestiones diplomáticas tendentes a preparar la expansión nazi. Exonerado en 1945 por el sucesor de Hitler, almirante Doenitz, fue detenido en Hamburgo en el mes de junio por las tropas británicas.

Julius Streicher
(1885). Político alemán, nacido en Fleinhausen (Baviera). Excombatiente de la I Guerra Mundial y maestro de escuela, tomo parte en el putsch de la cervecería de Múnich junto a Hitler (1923) y fue encarcelado. En su semanario, Der Stürmer, fundado en 1923, atacó con saña a los judíos. Como gauleiter de Franconia durante la II Guerra Mundial, se distinguió por su cruel antisemitismo, pero sus obscenidades le granjearon la antipatía del Partido Nazi. Fue detenido cerca de la aldea bávara de Berchtesgaden por las tropas estadounidenses (23 mayo).

Artur Seyss-Inquart
(1892). Político alemán, nacido en la región de Mora-via (Austria). Doctorado en Derecho por la Universidad de Viena, practicó en esta ciudad la abogacía. Jefe del Partido Nazi austriaco, desempeñó el ministerio del Interior en el gabinete de Kurt Schuschnigg (febrero 1938) y sucedió a éste en la cancillería, desde la que contribuyó a consumar el Anschluss. Ministro sin cartera en el gabinete germánico (1939), gobernador de la Polonia ocupada (1939-40) y comisario del Tercer Reich para Holanda (1940), fue detenido en Hamburgo por las tropas británicas.

Wilhelm Frick
(1877). Político alemán, nacido en Alsenz (Palatinado). Estudió Derecho en Berlín y en la Universidad de Heilderberg. Durante la I Guerra Mundial fue jefe del departamento de policía del Estado en Múnich. En 1921 ayudó a los asesinos de Erzberger a huir a Hungría, proveyéndoles, en calidad de jefe de policía de pasaportes falsos. En 1923 se puso al servicio de Hitler que le nombró ministro del Interior (1933) y miembro del Consejo de Ministros (1939). Con ocho departamentos ministeriales bajo su égida, sólo tuvo por encima a Hitler.

Hans Frank
(1900). Político alemán, que estudió derecho en Kiel, Viena y Múnich (1919), donde conoció a Hitler, se afilió al partido de los Trabaja-dores Alemanes (nazi) y sirvió en sus Tropas de Choque. Graduado en 1924, asumió los cargos de jefe del departamento jurídico del Partido Nazi (1927), miembro del Reichstag (1930), ministro de Justicia en Baviera (1933) y presidente de la Academia Jurídica Alemana (fundada por Hitler en 1934). El infame trato que diera a los polacos como gobernador general de Polonia (1939) le costó ser juzgado como criminal de guerra.

Fritz Sauckel
(1894). Político alemán, nacido en Hassfurt. Marinero mer-cante en la I Guerra Mundial, fue hecho prisionero en Francia (1914-18). Afiliado al Partido nazi (1923), colaboró en la organización de la guardia selecta de Hitler (SS) y desarrolló su actividad política en Turingia: gau-leiter en 1927, ministro del Interior en 1932 y Reichsstatthalter en 1933. Durante la guerra fue comisario del Reich (1939) y movilizó cinco millones de extranjeros para utilizarlos como mano de obra esclava. Fue capturado en Salzburgo (Austria) por las tropas estadounidenses (12 mayo).

Ernst Kaltenbrunner
(1903). Político y abogado, nacido en Ried im Inn-kreis (Austria). Ingresó en el Partido Nazi austriaco (1930) y participó en la conspiración alemana para adueñarse de Austria (1938). En recompensa ocupó importantes puestos administrativos en las SS y en enero de 1943 fue nombrado jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich, desde la que contribuyó a la política de exterminio físico de los judíos. Terminada la guerra, buscó refugio en los Alpes, pero, traicionado por un leal, fue detenido en el Ausseerland (Austria) por las tropas americanas (12 mayo).