6 de mayo de 2026

Historia del Triángulo de las Bermudas

Renitor
El denominado Triángulo de las Bermudas es un sector imaginario del Atlántico en forma de un triángulo esférico, con vértices en las islas Bahamas, Bermudas y Puerto Rico, y al cual se atribuyen fenómenos sobrenaturales o misteriosos que pueden traer desgracia. No es una superstición nueva, sino que redivive una creencia antigua bajo nuevas formas: la del Mar de los Sargazos.

Este mar fue descrito por primera vez en 1492 por los españoles y tuvo una leyenda de gran peligro para los supersticiosos, dotado de poderes mágicos, cementerio de barcos extraviados y lugar de seres o fenómenos sobrenaturales. Mediado el siglo XIX comenzó a languidecer esta leyenda, pero reverdece en la década de 1950 y con otro nombre: Triángulo de las Bermudas. La versión primitiva del mismo es un artículo que el periodista Edward Van Winkle, de Associated Press, publicó en Arizona Daily Star (1950), en que narraba unas «misteriosas desapariciones» de buques y aviones en la parte N de las Antillas (Bahamas y Bermudas). Otros periodistas ampliaron aquella versión con historias de extraterrestres, civilizaciones submarinas, «encuentros en el túnel del tiempo» y otras fantásticas teorías.

La denominación de Triángulo de las Bermudas se atribuye a un artículo de Vincent H. Gaddis, que fue publicado por Argosy, revista mensual de ciencia-ficción, bajo el título The Deadly Bermuda Triangle (1964), y su fama internacional llegó con Charles Berlitz, que con su libro The Bermuda Triangle (1974) alcanzó gran éxito. La crítica ha demostrado que este libro abunda en embustes y que la leyenda carece de base.

FALSEDADES

La desaparición de cinco bombarderos Avenger en un vuelo de adiestramiento (5 diciembre 1945), popularmente «Vuelo 19», es el principal fundamento de la leyenda del Triángulo de las Bermudas. Síguenle por este orden la «frecuencia» de las desapariciones y fenómenos magnéticos «misteriosos» o «sobrenaturales». Es fácil de demostrar racionalmente las falsedades de tales fundamentos.

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Enlace de puntos sin declinación magnética (líneas ágonas) en 1888 y 2025
El caso del Vuelo 19 se estudia en artículo aparte. Para dar una idea de los embustes de los que ha sido objeto, basta señalar que estos aviones, desorientados y perdidos, caen cuando la gasolina se les acabó, sin dejar rastro, nada infrecuente en las catástrofes aéreas (más de un centenar de aviones desaparecidos desde 1948). Además, aplicando el método de triangulación en las radiocomunicaciones, se determinó su situación en 200 km al N del Triángulo de las Bermudas.

Fenómenos magnéticos. Es creencia corriente que en el Triángulo de las Bermudas el norte verdadero y el norte magnético se encuentra en la misma dirección, es decir, sin declinación magnética. Esto no es cierto. En 2025 hay puntos sin declinación magnética en Canadá, Estados Unidos, Golfo de Méjico, Guatemala, Pacífico meridional, Chile y Argentina. La línea que enlaza estos puntos sin diferencia entre el meridiano verdadero y la dirección señalada por la aguja magnética (brújula) se conoce con el nombre de «línea ágona». Como esta línea se mueve a medida que cambia el campo magnético terrestre, en el periodo de 1888-2025 varió hacia el O (en la parte meridional de Norteamérica desde Puerto Rico al Golfo de Méjico) y en ese último año la declinación en el vértice occidental del Triángulo de las Bermudas (Bahamas) era de 8° E y de más de 14º en los vértices orientales (Bermudas y Puerto Rico). A más de esto, son tres las líneas ágonas observadas en el mundo (en Europa pasa en 2025 por el Mar de Noruega, Reino Unido, Mar Cantábrico y España). Estas líneas no son rectas en casi ninguna de sus porciones y se ha observado alguna formando un ovoide en un área determinada, sin continuidad con los polos magnéticos, como la de 1888 (véase mapa anterior).

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El Triángulo de las Bermudas es una «supervivencia» folklórica del Mar de los Sargazos, que excitó la imaginación de los marinos por relacionarse con fuerzas poderosísimas que operaban en torno a él.
Desapariciones. El Lloyd's Register of British and Foreign Shipping, la institución más importante para el registro de los buques, ha publicado desde 1696 información referente al movimiento de buques (Lloyd’s List). Estadísticas recientes (1999-2011) atribuyen el máximo peligro a los mares interiores europeos Mediterráneo y Negro (más de 375 averías o «incidentes» de toda índole). Síguenles los mares marginales de Japón y Amarillo, dependientes del Pacífico (más de 230). Las Antillas ocupa el lugar postrero entre las diez áreas más peligrosas, con 54, casi todas en su parte S, el Mar Caribe, esto es, fuera de los límites del Triángulo de las Bermudas. Estos datos son demasiado agregados, ya que se refieren a averías de toda índole, desde una arribada forzosa para salvar el buque o la carga hasta la asistencia y salvamento o el naufragio, pasando por la piratería, pero son suficientemente informativos para poder sacar conclusiones sobre la peligrosidad de un área determinada. Comparando la «ratio» de averías y kilómetros, en el área de los mares de Japón y Amarillo se registra el mayor número de incidencias, con una cada 6 000 kilómetros cuadrados, superando en nueve veces el promedio del Mar Caribe (51 200 km). Interpelado al respecto en un documental para la pantalla británica, el Lloyd’s negó que sus pólizas de seguro marítimo contengan alguna cláusula que tenga por objeto limitar el riesgo asegurable en la parte N de las Antillas.

Si se refiere a los aviones desaparecidos (sin dejar el más ínfimo rastro), el número de ellos registrado desde 1948 en el Triángulo de las Bermudas fue de 4, quizá 5. Esta cifra no supera la del Mar Mediterráneo español en ese mismo periodo, con 5, de ellos 2 militares, ambos españoles.

Conclusión. El Cementerio de los barcos extraviados (Mar de los Sargazos) y el Triángulo de las Bermudas son distintas denominaciones para una misma creencia y sin diferencias geográficas, el primero una enorme masa flotante de sargazos, el segundo un área imaginaria de límites caprichosos y ambos una leyenda carente de base alguna.