6 de mayo de 2026

La amenaza de los mutantes microbianos

Renitor
Cuando mediados los años 40 y a consecuencia del descubrimiento de la penicilina los antibióticos entraron de forma triunfante en la medicina, parecía que era solamente una cuestión de tiempo el que todas las enfermedades infecciosas pudieran curarse. Sin embargo, las drogas antimicrobianas han venido perdiendo su efectividad en la lucha contra las viejas plagas de la humanidad, y renovados microbios contraatacan.

Bacterias invulnerables. Mediante la mutación genética, algunas cepas bacterianas se están transformando en nuevas variedades de gérmenes idénticos a los de origen, pero que son invulnerables a algunos o a todos los antibióticos. Así, enfermedades bacterianas que eran fáciles de tratar, hoy no responden a las drogas. Por ejemplo, las cepas de bacilo tuberculoso resistentes a las drogas están causando erupción en diversos países en los últimos años. Más preocupante es, sin embargo, la situación de aquellas infecciones que golpean a los países en vías de desarrollo: además de la tuberculosis, están las infecciones como el paludismo, el cólera y las disenterías. Estos microbios resistentes a la quimioterapia no solo se cobran más de 10 millones de vidas al año, sino que su difusión y expansión está facilitada por la facilidad y frecuencia de viajes alrededor del mundo en la actualidad.

Actuación mutante. Los microorganismos pueden adquirir esta resistencia a través de mutaciones en el ADN, la reproducción genética, que suceden cuando se multiplican por muchas generaciones. Varios pueden ser los mecanismos de actuación mutante. Por ejemplo, puede ocurrir un cambio en la proteína de la pared bacteriana donde se adhiere el antibiótico, con lo cual se imposibilita que este pueda actuar. En otros casos las bacterias pueden desarrollar enzimas capaces de destruir los antibióticos e incluso desarrollar bombas moleculares que expelen la droga de la célula. Más recientemente se ha descrito un mecanismo en el bacilo tuberculoso, en el cual la supresión de un gen le confiere protección a la isoniazida, la principal droga de uso en la actualidad. Una vez que la bacteria ha desarrollado la combinación de genes protectores, ellos se reproducen cada vez que la bacteria se multiplica. Más aun, el microbio puede pasar este estado de protección a una cepa diferente de bacteria a través de un proceso llamado «conjugación», el equivalente bacteriano del sexo. Además de intercambiar ADN en la forma de cromosomas, la bacteria, al conjugar, puede hacer el trueque de pequeños recortes de ADN llamados plásmidos. Al igual que los virus, los plásmidos son excelentes vehículos para el transporte de caracteres o propiedades de una bacteria a otra.

George Kubica
Bacilos de la tuberculosis. Estas bacterias han desarrollado la capacidad de destruir los antibióticos.
Resistencia microbiana a los antibióticos. El uso excesivo de los antibióticos ha acelerado el desarrollo de estos mutantes microbianos y el que una bacteria pueda adquirir resistencia a varios antibióticos, ya que muchas drogas son derivados de una de ellas. Por ejemplo, cuando las bacterias desarrollaron resistencia a la penicilina, los investigadores de diseño de drogas replicaron con moléculas de antibiótico sobre las cuales no podía actuar la enzima, penicilinasa, producida por la bacteria. Pero la bacteria, a su vez, desarrolló cambios enzimáticos capaces de actuar sobre esta nueva molécula. En esa lucha de la supervivencia entre dos especies, la humana y la microbiana, no puede divisarse una decisiva victoria médica en la lucha contra los microorganismos en un futuro inmediato.